Contestar a cualquier hora
Fuera de horario no lo coge nadie. Quien pregunta no deja recado: pregunta en otro sitio.
Issei contesta, busca el precio en tu sistema, presupuesta, persigue y lo apunta todo. Tu equipo entra a cerrar.
Son 15 minutos. Si vemos que no te encaja, te lo decimos.
No es culpa suya. Entre una consulta y un pedido hay cuatro pasos, y ninguno es vender.
Fuera de horario no lo coge nadie. Quien pregunta no deja recado: pregunta en otro sitio.
Abrir el programa, encontrar la referencia, mirar el stock, comprobar qué tarifa tiene ese cliente. El mismo precio por décima vez esta semana.
Enviaste el presupuesto y nadie ha vuelto a llamar. El cliente no dijo que no: se le pasó.
O no apuntarlo, que es lo normal. Y entonces todo vive en un móvil: si el comercial se va, se lleva los clientes.
Cada paso te cuesta una venta de vez en cuando. Juntos te cuestan un comercial entero.
Contratar a otra persona multiplica el problema: son más manos haciendo lo mismo. Un chatbot no toca ninguno de esos cuatro pasos, porque coge el recado y te lo reenvía igual.
Issei no te avisa de que hay una consulta: la atiende. Busca el dato en tu sistema, prepara el presupuesto, lo envía, lo persigue hasta que hay respuesta y lo deja apuntado. De principio a fin, sin que nadie de tu equipo teclee nada.
Tu equipo aparece donde hay algo que negociar, no donde hay algo que teclear.
Tú decides qué hace solo y qué te pasa a ti.
Lo que te pasa a ti lo contestas por WhatsApp o por correo. Sin instalar nada, sin entrar en ninguna aplicación.
A las 23:40 nadie coge el teléfono. Issei sí, y también contesta los WhatsApp y los correos. Elige un canal y mira el caso entero.
Pulsa ▶ para verlo de principio a fin.
Esperando al primer dato…
Antes de contestar mira tres sitios: tu stock, tu tarifa y la ficha del cliente. Si falta un dato técnico, se lo pregunta al cliente; si hay algo que decidir, te lo pasa a ti.
Tres comprobaciones antes de contestar. El cliente no espera.
Tus descuentos por cliente, tus mínimos de pedido y tus excepciones son tuyos. Los aprende una vez y los aplica siempre igual.
Si el cliente no contesta, vuelve a escribirle. Cuando dice que sí, avisa a tu comercial.
Tu comercial entra a cerrar, no a ponerse al día.
Cada conversación queda en tu sistema. Lo que no le permites, te lo pasa con la conversación entera.
Todo queda apuntado. Si un comercial se va, los clientes se quedan.
Un descuento especial, una queja o un cliente listo para cerrar.
Se presenta como sistema automático y cada conversación queda registrada.
Funciona con lo que ya usas, incluidas tus hojas de Excel. Y si tu programa es antiguo y no se conecta con nada, también: empezamos apuntando donde ya trabaja tu equipo.
Mueve los tres números. Es una estimación prudente.
Escuchamos una semana de consultas y te decimos cuántas se resuelven solas.
10 díasEmpezamos con una sola tarea y una persona de tu equipo al frente.
8 semanasSumamos la siguiente tarea cuando la primera funcione.
Cuando toqueEncaja si recibes más de 25 consultas de precio a la semana y tienes tarifas por cliente, sea de productos o de servicios.
No encaja si calculas todos tus presupuestos desde cero sobre un plano. Si tienes catálogo y alguna pieza a medida, esas se las pasa a tu oficina técnica.
Trabaja con tus tarifas, tu catálogo o tu planificación, y sabe cuándo pasarte el caso.

Los pedidos entran a cualquier hora, y cada cliente tiene su tarifa.
No. Les quita lo que no es vender: contestar a quien no va a comprar, repetir presupuestos y acordarse de a quién llamar. Negociar y cerrar sigue siendo cosa suya.
No. Presupuestar es la parte más visible, pero el trabajo es todo lo que rodea a la venta: contestar, buscar el dato, enviar, perseguir, informar del estado de un pedido, preparar una reposición y dejarlo apuntado. Empezamos por una tarea y sumamos las siguientes cuando la primera funciona.
Depende de cuántas consultas recibes. Te damos el precio en la primera llamada, en 15 minutos.
Saca el precio de tu tarifa y le aplica el descuento que tiene ese cliente en su ficha. No calcula nada por su cuenta. Si falta un dato o el caso se sale de lo acordado, para y pregunta a una persona antes de contestar.
Dentro de los límites que tú marques por escrito —hasta qué importe y con qué descuento—, sí. Por encima de eso para y te lo pasa a ti. Ése es justo el punto que lo diferencia de un asistente que solo deja borradores para que los revises tú.
No pasa nada. Empezamos apuntando donde ya trabaja tu equipo y, más adelante, si se puede, dentro de tu programa.
Sí. Se presenta como sistema automático al empezar cada llamada. Lo exige la ley europea de IA.
Se guardan en la Unión Europea y cumplen el RGPD. Cada conversación queda registrada.
No. Siguen con su teléfono y su correo. Cuando algo necesita a una persona, lo contestan por WhatsApp o por correo.
Las primeras llamadas reales, en dos semanas. El piloto completo dura ocho.
La pregunta es si se lo envías tú o tu competencia. En 15 minutos te enseñamos una llamada real, de principio a fin.
Por videollamada, o nos pasamos por tu empresa.